Cada uno de nosotros tenemos nuestros propios límites interiores dentro de los cuales nos sentimos cómodos y seguros: la zona de confort. Precisamente estas limitaciones hacen que nos aferremos a las relaciones que ya no funcionan, al trabajo que no nos satisface e incluso a la manera típica de pensar. Pero la vida pasa y se nos antojan emociones nuevas, eventos nuevos o simplemente algunos cambios.

 preview-650x341-98-1457959329

Este articulo motivador te ayudará a recobrar las fuerzas para dar el primer paso a algo nuevo.

Podrías pensar, ¿qué tiene de malo el confort y la seguridad? Nada, salvo el hecho de que nos impide el desarrollo y dificulta el aprendizaje de algo nuevo.

Afuera de la zona de confort está la zona de riesgo. Una salida razonable más allá de la zona de confort a la zona de riesgo es una condición necesaria para el desarrollo de cada persona. Por lo general, cuanto más joven es una persona, más fácil y con más ganas expande su zona de confort.

Es fácil darse cuenta si te estancaste en tu zona de confort según tu reacción a cualquier situación nueva, no importa si la enfrentas en realidad o si simplemente pensaste en ella. La reacción puede ser completamente diferente: el entusiasmo, la curiosidad, el interés, la preocupación, pero el miedo es la indicación más clara de que no quieres salir de tu zona de confort.

¿Cómo salir de la zona de confort? La condición más importante es que te des cuenta de que realmente estás atrapado en ella. Si no lo reconoces, no podrás avanzar.

Es fundamental asimilar la idea de que nos encontramos atrapados y estancados y que necesitamos salir fuera de los límites de la situacion actual y determinar nuestra zona de confort. Es nuestro trabajo, nuestro negocio, las relaciones estables que no nos dan satisfacción, la ciudad y la casa donde vivimos; todo esto podría ser la zona de confort que ya no nos conviene, pero los cambios nos atemorizan y no hacemos absolutamente nada para cambiar nuestras vidas.

 

El oso en una jaula pequeña

bear-bile-farm

En un pequeño zoológico a un oso lo mantenían tanto tiempo en una jaula pequeña, que sólo podía dar 4 pasos a un lado, darse vuelta y dar 4 pasos atrás. De esta manera circulaba todos los días por la jaula. Los visitantes se compadecían del pobre animal y decían: “De seguro habría sido feliz si lo hubiesen dejado en libertad”.

El tiempo pasaba, un día el zoológico fue remodelado y para todos los animales hicieron jaulas más grandes. Tenían mucha vegetación y la nueva jaula del oso incluso tenía una pequeña alberca. Los empleados del zoológico con ansias esperaban ver cómo el enorme animal se pondría feliz al ser ubicado en su nueva jaula espaciosa.

Llegó el día tan esperado. Al oso lo subieron en una jaula para trasladarlo a su nuevo hogar. Incluso estando en esa jaula de transporte el oso lograba dar sus 4 pasos adelante y atrás.

Finalmente, el oso fue liberado en su nuevo y espacioso recinto. El animal miró a su alrededor, cautelosamente dio un paso, luego otro, tercero, cuarto… Y se dio vuelta y dio 4 pasos hacia atrás. No podía entender que ahora los barrotes de la jaula que limitaban su libertad, sólo existían en su imaginación. Pero las barras que quedaron en la memoria del oso resultaron ser más fuertes que las barras reales. El oso todavía camina por su jaula enorme dando 4 pasos adelante y 4 pasos hacia atrás.

Por eso es tan importante tomar consciencia y entender que los límites no existen.

La condición más importante para salir de la zona de confort es aprender a no tener miedo al enfrentar algo nuevo y saber dar un paso adelante hacia lo nuevo.

 

 

Aquí hay varios consejos que te ayudarán a lograrlo:

1. Cambia algunas pequeñas cosas rutinarias.

Puedes probar tomar un camino distinto rumbo al trabajo, cambiar un poco tu itinerario o ir a alguna tienda, no la que está al lado de tu casa sino aquella que queda al otro lado de la calle, compra alimentos inusuales. Cambia tu rutina empezando con los detalles que a primera vista parecen insignificantes.

2. Conoce a alguien.

Es muy buena manera de salir de tu zona de confort. No importa dónde o cómo, lo importante es que conozcas a una persona nueva.

3. Inscríbete en un curso o entrenamiento.

Tal vez desde hace tiempo sueñas con aprender un idioma extranjero o tomar clases de actuación. ¡Adelante! Recuerda que el mejor tiempo para actuar es ahora mismo.

4. Aprende algo nuevo.

Tocar la guitarra, preparar sushi, tejer suéteres… son excelentes ejercicios para ampliar tu zona de confort.

5. Lee un libro, ve una película o escucha una canción de un género inusual.

Si te gusta el rock, escucha jazz; si te gustan los dramas, disfruta alguna película de suspenso; si te gusta leer novelas policíacas, prueba leer poesía. Amplía tus horizontes, esto te ayudará no sólo a salir de tu zona de confort sino también a aprender cosas nuevas.

6. Haz un viaje espontáneo.

No planifiques nada, decide todo sobre la marcha. Tal vez no sea una tarea sencilla, pero te garantizo que tendrás muchas impresiones y emociones nuevas.

7. Visita un lugar inusual.

¿Por qué no cenar en un restaurante nuevo o dar un paseo por una zona desconocidade la ciudad? Las experiencias interesantes siempre están a la mano, sólo debes dar un paso adelante para encontrarlas.

8. Vístete de manera inusual.

Cambiar tu estilo e imagen es una manera excelente para salir de la zona de confort. A cada chica le vendrá bien dejar un día sus pantalones de mezclilla favoritos y ponerse una falda o un vestido, y los chicos también lucirían guapos si cambiaran su sueter preferido por una camisa elegante. Atrévete a hacer experimentos, ¡es muy resfrescante!

9. Haz cambios en tu habitación.

Echa un vistazo a tu habitación y acomoda los muebles de manera diferente. Añade nuevos elementos de decoración o agrega algunos tonos coloridos.

En conclusión, te traemos una metáfora perfecta del psicólogo Gennadiy Pavlenko que ilustra nuestro comportamiento cuando nos aferramos a la zona de confort o, como en este caso, a la percepción habitual del mundo:

Imagína que estás en un tanque. Vas por la vida observando todo lo que está pasando a través de una estrecha rendija de visión. El simple hecho de que seas tanquista, ya quiere decir que para ti la vida es una guerra. Al mismo tiempo, puedes ver a las personas que caminan alrededor. Sólo caminan y pasean. No están en una guerra. Se enamoran, pelean, trabajan, les da pereza, descansan, leen.

¿Cómo lucen estas personas desde tu tanque? Como tontos, ¿verdad? ¿Y qué tal si hay un francotirador en una azotea? ¿Y si alguien los ataca? ¿Qué harán con sus camisas a colores? No, es mejor estar en tu tanque. Sí, tienes calor. Sí, está muy estrecho, pero ningún francotirador te alcanzará. Y el hecho de que ni siquiera está cerca de tu tanque, no importa.

El tiempo pasa, y la vida del tanquista se acerca a su fin sin haber empezado. Algunas personas en los últimos años de sus vidas, cuando ya no tienen nada más qué perder, se arman de valor y se asoman de su tanque hacia afuera, pero como casi no les queda tiempo, se sumergen de vuelta a su tanque. Porque están acostumbradas a su rutina.

¡Cuántas cosas no habrá afuera de la armadura confiable! Sí, es extraño. Sí, da miedo. Sí, por dentro estás gritando que no deberías salir. Pero debes. ¿Por qué? ¿Por qué debes salir? Porque es una pena cambiar la vida fabulosa que podrías vivir afuera del tanque por una vida llena de limitaciones dentro del tanque. Porque ahí, afuera, ¡la vida realmente es fabulosa e INTERESANTE!

 

 

 

Autora: Yekaterina Pavlova
Foto de portada: universe-beauty
Traducción y adaptación: Genial.guru