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5 maneras de volver a tus compañeros de trabajo adictos a los libros

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Por Sara E. Arauna

En el mundo se viven tiempos turbulentos y muchos coinciden en que la educación podría ser la única solución para todos estos problemas. Y claro, muchos creemos que la lectura es el primer paso de esta revolución educativa. Sin embargo en la mayoría de los casos sólo se hace fomento a la lectura en la escuela sin pensar que todos necesitamos leer más, por eso aquí hay cinco consejos para promover la lectura en la oficina.

No alardees de lo mucho que te gusta leer

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Sabemos que es una gran tentación presumir esa novela que ayer devoraste a altas de la madrugada pero en lugar de hablar de haber leído comenta sobre qué leíste. Es una sutil diferencia pero será más fácil generar empatía si en lugar de verte como un ratón de biblioteca les compartes lo que más te fascino sobre lo que leíste. Es como si presumieras sobre haber ido al cine, lo importante es la película.

Nunca juzgues a quien no lee

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Aún cuando haga un terrible comentario sobre lo aburrido que es leer o que no soporta a los lectores, no importa, ello tal vez quiere decir que no ha tenido suerte para encontrar el libro correcto o que sus padres nunca le contaron cuentos antes de dormir o que tiene dislexia sin diagnosticar. No lo sabes, no sabes por qué no le gusta leer, lo que tampoco sabes es si algún día podría ser lector pero ello no pasará si lo tratan como ignorante toda su vida: recuerda el proverbio “si crees que eres mejor persona por leer, no has leído lo suficiente”.

 

Pierde el miedo a perder libros

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Es terrible el dicho que reza que “es tonto quien presta un libro y más tonto quien lo regresa”, es terrible y no es cierto pero en verdad es común que los libros que compartimos no regresen nunca a nuestros anaqueles, por eso medita si realmente quieres prestar esa novela y arriesgarte a no volver a verla o de plano, mejor no la prestes. Está mal y no siempre se cumple pero no hay nada más molesto que un compañero de trabajo que te aborda con “oye, ya tienes mi libro de Benedetti”. Te aseguro que si tu libro regresa va a ser con un tabique y a través de la ventana.

 

Comparte tus libros

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Después del punto tres es difícil tratar de argumentar pero hay que ser francos, hay montón de libros que jamás vuelves a leer y, bueno, es doloroso, pero depende de qué tan comprometido estás con la causa. Tal vez es difícil pero debes pensar en qué tanto deseas fomentar la lectura, es válido no querer hacerlo pero tal vez sea más fácil si desde un inicio piensas en regalar más que prestar, puedes ser chico/a que regala libros en vez de corbatas.

 

Piensa que cualquiera puede ser un gran lector

Así como en Ratatouille, cualquier persona puede cocinar, muchos de tus conocidos que no leen sólo necesitan la oportunidad de conocer un cuento, una novela, una revista, blog o un fanfic, no importa, en verdad no importa. Escucha lo que tus compañeros te cuentan, no desdeñes a la chica que lee la misma saga juvenil por séptima vez o que lee esa novela adolescente que no te gusta, respeta todas las lecturas, comenta y compara tus libros favoritos de manera amistosa, pregunta por lo que ves que lean tus conocidos.

 

En muchos casos lo que más intimida a las personas que no leen es la actitud y arrogancia de los lectores a su alrededor, lo más importante es quitar el tabú y romper esas expectativas, ser amable es la vía más fácil y al final todos ganamos porque no hay nada más placentero que esas charlas entre ratones de biblioteca.

 

Conoce el blog de Sara Arauna: http://sarelipia.blogspot.mx/

Twitter: @sarelipia

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